El sitio es espectacular y no deja a nadie indiferente. En cuánto vas por el camino y ves la finca, los caballos, las flores…sabes que es tu sitio.
Cuentan con una explanada con vistas a Madrid para ceremonias civiles, y cuentan con un plan B en caso de lluvia también espectacular.
La finca siempre está cuidada y disponible cuando necesitas ir a ver algo, y Marian siempre te recibe con una sonrisa.
El catering con el que trabajan es un 10, todo el mundo acaba encantado con la comida. Sin duda nos volveríamos a casar allí.
Nerea